El dulce aroma de la podredumbre

Tiene mucha gracia ver un filme tan endiablado como The Sweet Smell of Sucess(1957). Sidney Falco(Tony Curtis) es un encantador y rastrero agente de prensa que es capaz de cualquer cosa por una línea en la columna de chismes. J.J. Hunsecker(Burt Lancaster) es un despiadado columnista cuya única debilidad es su hermana menor(Susan Harrison). Ella, una pacata que sólo puede soñar con escapar de la influencia de su exitoso hermano. Su novio(Martin Milner), un acartonado guitarrista de jazz a quien su sincera ingenuidad le termina costando la chica. Todos retorcidos y, mientras más retorcidos, más encantadores. (El paraíso debe de ser un lugar sumamente aburrido.)

Tiene su gracia ver una obra tan bien hecha, con un ritmo de tren urbano y que muestra el lado tenebroso de la bestia humana con tanta claridad. Y ¿saben qué? Luego de un obra así, uno se puede mirar en el espejo sin sentirse muy incómodo. A menos que desde el espejo te miren Falco o Hunsecker.

Oye, guapo: hoy te ves menos viejo que ayer. (Guiño, guiño.)

(Me agarro los huevos y pienso en tu hermana.)

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